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¿Qué debes tener en cuenta a la hora de un lavado de fachadas?

Lavado de Fachadas

Lavado de fachadas. Nadie quiere trabajar o hacer negocios en un lugar que no esté bien aseado. Numerosos estudios muestran que un ambiente de negocios limpio promueve el profesionalismo y mejora la salud de los empleados. 

Los edificios reflejan la empresa y su espíritu. La fachada es lo primero que ven los visitantes y el personal y ahí es donde se crea esa primera impresión. Una fachada sucia o manchada, los parches de moho o musgo, el brote de hierba de las canaletas, las ventanas y puertas sucias pueden crear la impresión equivocada.

Aspectos como la contaminación atmosférica, así como los hongos, los líquenes, el excremento de aves o en el peor de los casos los grafitis, son las principales causas que hacen que los edificios no se vean como el primer día.

Para lograr que un edificio luzca como ese primer día la única manera es realizando periódicamente un lavado de fachadas. Este procedimiento tiene como objetivo remover todos los residuos que con el paso del tiempo se van adhiriendo al edificio y que lo hacen ver sucio. 

¿Cada cuánto debe realizarse el lavado de fachadas?

Dependiendo de los materiales que se usen para el lavado de fachadas, éste podría hacerse cada año, cada tres años o cada cinco, todo dependerá de los productos que se utilicen, pues la calidad de los productos determinarán el tiempo que durará limpia la fachada. 

Sobre este tema, cabe resaltar que no es suficiente con agua, jabón o ácidos. Para el óptimo mantenimiento exterior del edificio, el encargado del lavado deberá hacer una análisis de la fachada para determinar qué productos son los adecuados. 

Dentro del estudio que hace el especialista se analizan tres factores principalmente. 

  • Material de la fachada: Hay que conocer cómo es el revestimiento de la fachada para determinar su grado de porosidad. Los ladrillos no tienen la misma porosidad que el cemento, por dar un ejemplo.
  • Suciedad: Es clave conocer el tipo de suciedad presente en el edificio y aunque parezca obvio, este paso es muy importante porque así se elige adecuadamente el procedimiento y el producto de limpieza. 
  • Tratamientos anteriores:  Es fundamental saber qué tratamiento se usó la última vez que se lavó la fachada, así también se podrá determinar el tipo de producto y técnica de limpieza. 

Otro factor a tener en cuenta a la hora del lavado de fachadas es la ubicación del edificio, pues éste puede afectar la durabilidad de la limpieza. No es lo mismo hacerle el mantenimiento a una estructura localizada en proximidad al mar, que a una que está cerca en una vía de alto tráfico o a un edificio o casa en un barrio residencial. 

Los edificios cercanos al mar se ven afectados por la sal, el yodo y otras sustancias que hacen que se deba tener una especial atención a la hora de elegir los productos de limpieza. Para este tipo de lugares los jabones o líquidos que se usen deben incluir formulaciones y sustancias que resistan esos agentes corrosivos (sal y yodo). 

Es muy importante que los productos que se utilicen estén probados en laboratorio para que no causen efectos residuales secundarios. 

Limpieza a presión

Una de las técnicas más comunes es la del chorro de agua a presión. Este método ayuda a eliminar las partículas de polvo, arena y demás suciedad sin dañar el revestimiento del edificio. Por lo general, se usa cuando el mugre no se ha adherido demasiado. 

A la hora de lavar con el chorro siempre se debe empezar desde la parte superior del edificio para que toda la suciedad caiga, a través de movimientos horizontales para que vaya escurriendo. 

En caso de que el chorro a presión no sea suficiente existe otro método similar que requiere de más tiempo y este es el chorro de arena en seco. La arena se usa como complemento al agua y se aplica cuando la fachada tiene elementos más sensibles y la ventaja que tiene es que no hay que esperar a que la estructura se seque para ver como queda.  

Existen otros sistemas más avanzados como los de ultrasonido, bastante prácticos en lugares  con riesgo de desprendimiento

Productos químicos

Cuando la vegetación, el excremento de aves o los grafitis ya están muy adheridos al edificio, suele utilizarse ácidos o químicos para quitarlos. Muchas veces se opta por pintar encima del graffiti para eliminarlo, pero en ese caso en específico la empresa de limpieza es la que debe determinar el tratamiento o proceso para quitar ese grafiti. 

El lavado de fachadas  debe estar complementado con el aseo y mantenimiento interno de las oficinas o residencia para garantizar la higiene del lugar. También es muy importante que, quien preste el servicio de limpieza tanto exterior como interior tenga los conocimientos para llevar a cabo dichas tareas que no pueden ser tomadas a la ligera.  

Empresas como Ladoinsa, cuentan la experiencia suficiente para garantizar la óptima limpieza de edificaciones. Si quieres conocer más detalles sobre la empresa y sus productos visita: www.ladoinsa.com.

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